Miércoles, 11 Marzo 2015 09:53

Museo arqueológico y etnográfico

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El recorrido del complejo arqueológico tiene un complemento en los museos arqueológicos de Yaucara-Quilago y en el etnográfico. Ambos museos tienen un enfoque interdisciplinario, basado en evidencias históricas, arqueológicas y aspectos de arquitectura y conservación del sitio. Su edificación armónica con el entorno mediante técnicas ancestrales contribuye a que el visitante disfrute e incluso perciba cómo pudo haber sido Cochasquí.

Los museos muestran los aspectos más importantes de lo que se conoce sobre el pasado del sitio: material lítico, joyería y cerámica encontradas en la región. También hay una osamenta expuesta con los objetos con que fue hallada. En el museo etnográfico se recrean aspectos de cómo se piensa que era la vida cotidiana de los caranqui.

Los cientos de artículos exhibidos son distintivos de la confederación caranqui. Las austeras ollas en forma de zapato, trípodes y asimétricas son tan características como las propias pirámides. Su decorado no suele ser muy elaborado y su hechura es más bien tosca. Cuando hay algo pintado, los motivos suelen ser puntos y rayas.

Además, en Cochasquí se han hallado artículos de otra tradición: la Cosanga-Píllaro o Panzaleo, que se desarrolló desde la Amazonía hacia los Andes centrales (400 a. C.- 1532 d. C.). Su cerámica es más fina y su decorado es más elaborado. La arcilla con la que se elaboraron estas piezas tiene minerales metamórficos, que no se encuentran en el valle interandino, pero sí en la Amazonía. Estos hallazgos evidencian los intercambios que existían con los pueblos del oriente ecuatoriano.

Los caranqui trabajaron mucho la obsidiana y el basalto para la elaboración de armas y herramientas. La obsidiana, en Ecuador, solo se encuentra en dos afloramientos volcánicos al sur del territorio caranqui, por lo que su presencia es otro reflejo del comercio que existió.

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